MUY ALTO
Todo comenzó esa mañana cuando nos subimos a la chata e iniciamos el recorrido por Merlo, San Luis. Subimos por la montaña en auto y llegamos a un mirador en donde teníamos una preciosa vista desde arriba. Yo
era muy pequeña, no recuerdo bien mi edad, creo que tenia cuatro años, había ido
con mi familia.
Antes de ir al mirador habíamos desayunado en un bar. De más está decir que el aire de allí era fresco y el lugar hermoso y relajante.
Cada vez que pienso en ese paisaje me dan ganas de volver.
Recuerdo, que en el hotel que nos
hospedamos había un loro que se llamaba Pepo y al llegar la noche lo soltaban
para que volara por el lugar. Un detalle para contar: mi hermano mayor tenía
miedo a las alturas. Yo todo lo contrario, me encantan las aventuras por los precipicios.
Disfruté mucho ese viaje, ese mirador en el que paramos
estaba a la mitad de la montaña. Luego seguimos y arriba, en la cima, había otro mirador donde la vista era más bella.
Ese viaje para mí, es irreemplazable, fue muy hermoso y
me gustaría volver.
Autora: Aracelli Pichio

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