martes, 23 de octubre de 2012

      "DESDE EL OJO DEL PEZ"

 
 EDITORIAL: Alfaguara

                                                           AUTOR: Pablo De Santis 


Max está a punto de cumplir dieciocho
años. Llega desde Córdoba para estudiar Geografía en
la Capital Federal; sin embargo, el verdadero motivo
de su viaje es encontrar a Teresa, una chica de quien
se siente profundamente enamorado, a pesar de no
haber cruzado nunca una palabra con ella. Se instala
en el cuarto de un edificio que amenazan con demoler
muy pronto. La única ventana de la habitación le
recuerda al ojo de un pez. A partir de ese momento,
se vincula con los vecinos de edificio, inicia la carrera
universitaria y comienza a trabajar, pero no todo sale
como lo había previsto en sus planes.


Esta es la primera novela para adolescentes
de Pablo De Santis. Desde el ojo del pez fue publicada
en 1991.
Max, su narrador y protagonista, nos sumerge, tres
años después de su estadía en Buenos Aires, en ese
mundo fascinante que representó para él la gran
ciudad, cuya presencia, a través de la calle Corrientes
con sus librerías, bares y teatros, lo deslumbra al
tiempo que lo posiciona como un extranjero.
El tema de la búsqueda, como luego veremos en otras
novelas del autor, es el motor de la narración. En este
caso, la pesquisa se da en torno a la figura de Teresa,
una joven idealizada de la que Max se ha enamorado,
pero con la que jamás habló. Al mismo tiempo, las
expectativas del personaje se van confrontando con
una realidad no siempre condescendiente con sus
deseos. A lo largo de los dieciséis capítulos, el relato
cronológico
cuenta de una serie de
relaciones más o menos frustradas, de la imperiosa
necesidad de iniciarse en un mercado laboral que no lo
entusiasma, de una carrera (la Geografía) que tampoco
responde a sus sueños, y de la relación con su familia,
signada por la distancia física pero también por el
desencuentro. Por lo dicho, bien podemos definir a
esta obra como una típica novela de iniciación cuyo
protagonista enfrenta las dificultades de los jóvenes
para ingresar en el mundo adulto.



Esta novela de ritmo ágil, nos presenta una historia que atraerá la atención de los jóvenes  lectores desde las primeras líneas .
Situaciones cotidianas, verosimilitud y realismo son las características que llevarán a los lectores a creer que tales vivencias existen también en los jóvenes de hoy que inician el camino hacia el futuro
Esta hermosa novela, sin dudas atrapará a los jóvenes y porque no a los adultos, desde el principio al fin .
Es recomendada por la editorial a partir de los 12 años, no obstante se considera a partir de la lectura de la obra, que la edad que más atraparía es a partir de los 15 años por la travesía del personaje y su entrada al mundo de estudios superiores. ♥♥♥♥










martes, 16 de octubre de 2012

Novela: “EL ESPEJO AFRICANO”
Autora: LILIANA BODOC
Editorial: SM
Colección: El Barco de Vapor
“El espejo africano” es una novela de la autora Liliana Bodoc, sentimental e histórica, nos enseña, nos conmueve.
“Ésta es la historia de un espejo que va enlazando el destino de distintas personas, en distintos lugares; una esclava africana, el General San Martín, un huérfano español… y tantos hombres y mujeres que buscan la libertad… una historia que empezó hace dos siglos pero aún no ha terminado.”
Es una novela digna de ser leída porque se refiere a la historia Argentina desde 1779 , une las dos orillas entre el general de la libertad y un abuelo africano, y así de un destino a otro seguirá andando este espejo enmarcado en ébano.
Es una preciosa novela que permite comprender la identidad de los diferentes pueblos y descubrir en los retratos de las distintas personas el misterio que significa la esclavitud, sus variadas formas, el dolor por la falta de la libertad, el valor de la amistad en las otras épocas.
Invita a nosotros los adolescentes a rescatar sentimientos nobles sobre todas las cosas, “mucho se escribió sobre los espejos,  se ha dicho que son puertas hacia países fantásticos, capaces de responder, con sinceridad oscuras preguntas…”      

Por: Vigliano Catalina y Devalis Gino

Ocho días de aventura

 

    El primero de enero de 1989, empezaban mis muy esperadas vacaciones. Tres años hacía que estaba esperando ese día.  Me levanté de la cama apenas salió el sol. Desayuné con algunas tostadas y partí en aquel navío rumbo a Europa.
El objetivo de mi viaje era encontrar la ISLA ESCONDIDA.
    Conocí a Victoria, una mujer alta, morena y de ojos color miel que escondían algún secreto, seguro, por la forma en que miraba a cada persona que pasaba por donde estábamos.
    Habían pasado tres días y Victoria seguía teniendo esa mirada misteriosa. Aquella noche la invité después de cenar a dar una vuelta por el barco, ya que al otro día yo tenía que seguir con mi viaje, pero esta vez con un amigo que me esperaba en Londres. Esa noche iba a ser una triste despedida. Me había enamorado de ella.
    Por la tarde del cuatro de enero, me encontré con mi amigo, en un bar. Después de allí nos embarcamos de regreso, para cumplir nuestro objetivo, la Isla Escondida.
Era un barco bastante grande para dos personas, igual eso era lo de menos.
    Seis de enero de 1989, ya la sentíamos, sentíamos que cada día nos acercábamos más. Las ganas de poder estar en la isla, nos daban fuerzas para seguir.
    Esa noche presencié el espectáculo más espantoso de todas mis aventuras. Se desató una fuerte tormenta y el barco empezó a hundirse de a poco. Vi como mi amigo se ahogaba y gritaba desesperado. No podía hacer nada por él, salvaba mi vida o moríamos los dos. Empecé a nadar contra la corriente con todas mis fuerzas. Una vez más elegí mi vida.
    Un día entero estuve nadando, más de una vez pensé en dejar todo y morirme, pero había algo que me decía que siguiera, que un tesoro o una gran sorpresa me esperaban, y no estaba muy lejos.
    Ocho de enero de 1989, vi tierra, era una isla, seguí nadando y nadando, llegué por fin a tierra y sin darme cuenta me dormí, como si me hubiera desmayado. Soñé que era feliz y volvía a casa. Me desperté y la vi, Victoria, yo y la Isla Escondida. Necesitaba eso para sentirme en casa.

                                                              Vigliano, Catalina.

domingo, 16 de septiembre de 2012

RECUERDOS DE VACACIONES...


MUY ALTO 

Todo comenzó esa mañana cuando nos subimos a la chata e iniciamos el recorrido por Merlo, San Luis. Subimos por la montaña en auto y llegamos a un mirador en donde teníamos una preciosa vista desde arriba. Yo era muy pequeña, no recuerdo bien mi edad, creo que tenia cuatro años, había ido con mi familia.
Antes de ir al mirador habíamos desayunado en un bar. De más está decir que el aire de allí era fresco y el lugar hermoso y relajante.
Cada vez que pienso en ese paisaje me dan ganas de volver. Recuerdo, que en el hotel  que nos hospedamos había un loro que se llamaba Pepo y al llegar la noche lo soltaban para que volara por el lugar. Un detalle para contar: mi hermano mayor tenía miedo a las alturas. Yo todo lo contrario, me encantan las aventuras por los precipicios.
Disfruté mucho ese viaje, ese mirador en el que paramos estaba a la mitad de la montaña. Luego seguimos y arriba, en la cima, había otro mirador donde la vista era más bella.
Ese viaje para , es irreemplazable, fue muy hermoso y me gustaría volver.


Autora: Aracelli Pichio

lunes, 3 de septiembre de 2012

Una linda tarde en Cuesta Blanca


Esa tarde fue fantástica. Nos dirigimos con Dana, Sofía, Florencia, Celeste y Griselda hacia “Cuesta Blanca”. El camino era corto pero a la vez se hacía largo.
Al llegar dejamos los autos en un estacionamiento. Y emprendimos camino a escalar el cerro.
Todo era muy lindo pero a la vez complicado por la altura y las piedras, no fue nada fácil. Cada vez se hacía más largo, hasta que llegamos a la punta del cerro, allí fue cuando decidimos sacar la foto con mis amigas.
Además miramos el hermoso paisaje que se veía desde allí.
Después seguimos escalando lo que restaba del camino para llegar al punto final.
Allí nos encontramos el hermoso lugar, montañas que rodeaban el grande y cristalino río,  verdes y altos árboles, en fin la paz reinaba en ese lugar.
No alcanzamos a dejar las mochilas, que ya estábamos en el río,  por cierto el agua estaba helada y cristalina, los peces rondaban por allí.
Luego salimos del río y nos sentamos sobre una lona a compartir la merienda.
Al terminar, mientras  Griselda guardaba las cosas, nosotras nos sacábamos fotos, escribíamos en la arena y nos tirábamos agua. ¡Inolvidable!.
En fin, fue una tarde muy divertida junto a mis amigas con las  que disfrutamos y compartimos bellos momentos. No sè cuantas veces más volvería,  porque ese lugar me da paz y tranquilidad, lejos de la rutina que a veces nos rodea.




Un día de verano


Todo empezó una mañana de mucho calor, cuando a mi familia se le ocurrió ir a pasar una tarde en el río, así que cargamos todo en el auto: el mate, las reposeras y los juguetes.
Subimos con mis hermanos, mi abuela, mi papá y mi mamá, y empezamos el viaje.
 Al llegar mis hermanos y yo, corrimos hasta la orilla del río.  Todo era muy hermoso: el pasto, los árboles y el viento. Era la primera vez que había ido, así que nos pusimos el traje  de baño y nos metimos. Mientras jugábamos, salpicándonos agua, mis padres con mi abuela tomaban mate y contaban anécdotas. Ya era tarde, mamá nos llamó a tomar el té, y yo siempre andaba con mi chupete, asì que no quise, y con mi hermano nos sentamos en un tronco a jugar mientras mi papá nos sacaba fotos. Ya estaba anocheciendo... empezamos a cargar todo y partimos rumbo a casa. 
Estábamos tan cansados, que apenas llegamos nos fuimos a dormir, pero recuerdo muy bien que fue un día hermoso que compartimos en familia.


Autora: Carolina Benavidez